El tetrabrick y el reciclaje: lo que la industria no cuenta

Cada semana millones de personas hacen exactamente el mismo gesto. Terminan un brik de leche, zumo o caldo, lo aplastan un poco y lo lanzan al contenedor amarillo convencidas de que ese envase se convertirá en otro envase. Durante años nos han enseñado que ese pequeño ritual forma parte de la solución. Y, en parte, sí lo es. Pero hay una pregunta que casi nunca aparece en los anuncios ni en las campañas de reciclaje: ¿qué ocurre realmente cuando ese tetrabrick llega a la planta de clasificación?
## Primero, por qué el tetrabrick parece la opción ecológica perfecta
A primera vista, el tetrabrick tiene muchas cosas a favor. Alrededor del 75% del envase está formado por cartón procedente de fibra de madera. En muchos casos, además, esa madera proviene de bosques certificados FSC. Pesa muchísimo menos que el vidrio. Y la forma rectangular es extremadamente eficiente desde el punto de vista logístico.
Todo eso es verdad. El problema aparece después. Justo en el momento donde el envase debería entrar realmente en el ciclo de reciclaje.
## Qué hay dentro de un tetrabrick — el problema de los seis en uno
Aunque mucha gente lo perciba como "cartón", un tetrabrick no es realmente cartón. Es un envase multimaterial compuesto por seis capas microscópicas de tres materiales distintos unidos entre sí:
- 75% cartón - 20% polietileno (plástico) - 5% aluminio
Precisamente esa combinación es la que hace que el envase funcione tan bien. Y también la que complica enormemente su reciclaje. Porque los materiales no están simplemente "juntos". Están fusionados en capas microscópicas mediante calor y adhesivos.
La primera parte del proceso sí está bastante resuelta: las fibras de cartón se separan en agua y pueden recuperarse. El problema aparece con el residuo restante: una mezcla compacta de plástico y aluminio conocida como PolyAl. Separar el aluminio del polietileno requiere procesos industriales complejos como la pirólisis a unos 500 ºC. Es técnicamente posible. Pero extremadamente caro.
España llegó a tener la única planta del mundo capaz de realizar este proceso a gran escala: la planta de Stora Enso en Barcelona, que recibió el premio *Best of the Best* de la Comisión Europea en 2011 tras una inversión de 8 millones de euros. Pero el sistema no resultó rentable. La planta cerró pocos años después. Hoy no existe en España ninguna planta capaz de reciclar completamente el PolyAl.
## Los números reales: la brecha entre el marketing y la ciencia independiente
Las cifras oficiales suelen parecer positivas. ACE y Ecoembes han llegado a publicar tasas cercanas al 78,8% en España.
Pero en 2020, la consultora independiente Eunomia Research & Consulting publicó un informe para Zero Waste Europe con una metodología diferente: calcular cuánto material vuelve realmente al ciclo productivo.
Los resultados fueron mucho más bajos:
- Tasa de reciclaje efectivo de tetrabricks en España: 21,4% - Ajustando pérdidas del proceso: 17,3%
La diferencia está en qué consideramos "reciclado". Las cifras de la industria cuentan como reciclado todo envase que llega a una planta de tratamiento, aunque parte del material termine en vertedero o valorización energética. Eunomia solo contabiliza el material que vuelve efectivamente al sistema como nueva materia prima.
El Ayuntamiento de Barcelona lo explica sin rodeos: *"Actualmente solo se recicla como máximo el 75% del envase, correspondiente al cartón. El porcentaje restante se convierte en un residuo que no se puede aprovechar."*
Greenpeace España fue todavía más directa: *"El tetrabrik es el caso más paradigmático de un envase multimaterial cuya complejidad impide su correcto reciclado. La realidad es que no se puede reciclar íntegramente. Es un envase del que solo se puede reciclar el papel."*
## Las propias cifras de Tetra Pak lo confirman
Según el Sustainability Report 2024 de la propia Tetra Pak, la compañía alcanzó una tasa global de reciclaje del 28%. Eso significa que, incluso con la cifra más optimista de la propia empresa, el 72% de los tetrabricks producidos en el mundo no se recicla.
La cifra apenas ha mejorado: 27% en 2021, 25% en 2022, 27% en 2023, 28% en 2024.
## Lo que elegimos en Natura Esencials
Cuando diseñamos nuestros sistemas de envasado, la pregunta fue sencilla: ¿qué ocurre con este envase cuando termina su vida útil?
El PET que utilizamos está fabricado en un único material identificado con el código ♻1 (PETE). Cualquier planta de clasificación en España o Europa lo reconoce y sabe cómo procesarlo. No requiere separar aluminio de plástico. No depende de una tecnología extremadamente específica.
En el formato BiB de 5 litros, la caja de cartón va al azul y la bolsa al amarillo. Sin PolyAl. Sin laminados metálicos fusionados.
No creemos que exista el envase perfecto. Pero sí creemos que existen materiales con más posibilidades reales de completar el ciclo de reciclaje. Eso es lo que intentamos priorizar.
→ <a href="/eu/es/blog/envases-pet-reciclable-bib-vs-vidrio-medio-ambiente">Lee por qué elegimos PET reciclable y BiB</a>



